El blog “Paralelo 66” deja de editar.

Las novedades de vías abiertas en la Sierra de Gredos por parte del autor del blog se publicarán en su muro de facebook “David de Esteban Resino” y los croquis se colgarán en la página “Croquis de Gredos. wordpress”.

Mis correos electrónicos por si necesitases contactar conmigo son:

daviddeestebanresino@gmail.com (Es el que más frecuento)

resino72@hotmail.com

Un abrazo.
David de Esteban Resino.

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“Historias de bellas montañas”, de Ramón Portilla

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Hace tiempo que no tenía en mis manos una lectura moderna con la que realmente disfrutara. Me gustan más los libros paridos desde la vivencia de los acontecimientos, aquellos que cuentan realidades, más agradables o más frías, pero que sirven para hacerse una idea ajustada del transcurrir de los acontecimientos alpinos.

“Historias de bellas montañas”, es una mezcla de historias pasadas y más actuales donde Ramón Portilla nos sumerge en el corazón de algunas de las montañas más estéticas de la tierra, tomando sus palabras, “las que dibujaría un niño, elegantes, esbeltas, de afiladas aristas que cortan las nubes…”

Este fabuloso viaje nos llevará a conocer las gestas de los pioneros en las nortes del Cervino, Eiger, Dru, Piz Badile, Cima grande di Lavaredo y Espolón Walker y donde conoceremos algunos detalles de personajes ilustres que marcaron las más llamativas páginas alpinas de estas montañas de los Alpes, así como las vivencias personales del autor durante las escaladas de esos itinerarios de gran envergadura.

El Monte Kenia en África o los montes Alpamayo, Fitz Roy, Cerro Torre y Aguja Poincenot en la americana Cordillera de los Andes, serán los protagonistas de la parte central del libro, grandes montañas y grande nuevamente el autor, que nos traslada a ellas enlazando datos para ofrecernos una lectura cautivadora y adictiva.

Solo el K2, de entre los ochomiles, entra en la lista preferencial del autor en su particular elección de las más bellas del Himalaya, junto a él, Thalay Sagar, Chogolisa, Shivling, Khan Tengri y su entrañable historia de amor… el Laila Peak…

Si aún no lo has leído, adquiere “Historia de bellas montañas”, te aseguro que ocupará un lugar preferencial en tu biblioteca de montaña.

JULIO BLÁZQUEZ… UN HOMBRE DE GALAYOS.

Julio Blázquez

Es frecuente, que debido a esta vida de transcurrir rápido, nuestras visitas a Galayos sean fugaces, dedicando solo el tiempo necesario para llegar al Nogal del Barranco, ascender por el carril y aprovechar el día haciendo un par de vías que nos dejen satisfechos antes de llegar nuevamente a nuestro lugar de residencia para cenar.

En Guisando, pueblo adorable y coqueto, puerta de acceso al rincón mágico de agujas imponentes llamado Galayos, vive Julio Blázquez junto a su familia. Julio es hijo del querido, conocido y respetado Macario Blázquez y padre de uno de los más activos escaladores actuales de Galayos, Daniel Blázquez.

Julio, en sus tiempos libres, no pierde ocasión de escalar, bien en Galayos, en El Torozo o en Villarejo, y aunque ya va notando alguna limitación propia de la edad, continúa escalando con agilidad y sobre todo, disfrutando de los amigos de montaña que a lo largo de los años ha conseguido cuidar.

Hombre de montaña, en su sentido más amplio, es frecuente verle por las tardes llegar con una carga de leña que servirá para alimentar en invierno la chimenea del salón del bar, o con alguna cesta de castañas en otoño o de cerezas en verano, si no es con algún cajón de verdura de la huerta que tiene en la zona alta del pueblo.

Al conocerle, te darás cuenta de que Julio es una persona de conversación amena y trato fácil. Siempre tendrá una sonrisa amigable para aquel con quien por primera vez entable conversación y es que hay gentes de montaña que cuando les miras por primera vez a los ojos ya sabes que siempre te sentirás acogido por ellos y Julio pertenece a ese grupo.

Si tienes ocasión de ir a Galayos a escalar, prevé un rato para acudir por la tarde noche al Bar El Galayar – Casa Macario, de Guisando, sin darte cuenta, estarás entrando en el local que han visitado todos los grandes nombres de la escalada castellana, un espacio lleno de historia, imprescindible para conocer cuáles fueron los pasos que siguieron los escaladores de décadas pasadas y donde se custodian croquis tanto de Galayos como de otras paredes remotas de la sierra.

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1.- Háblanos de cómo te iniciaste en el mundo de la montaña.

Mis primeras incursiones en la montaña, las realicé a la edad de seis años, acompañado de mi padre, el cual subía a Galayos para efectuar arreglos en el refugio Victory, del que era guarda. Después empecé a subir con amigos suyos, como Fernando Sobrino, Félix Nieto, gente del Grupo Gredos y otros. Comencé a escalar con el grupo de los Underground y después con numerosos amigos y compañeros de cordada.

2.- Sobre el material de escalada que usaste en tus inicios, de qué medios disponías:

Tenía una cuerda de 30 metros de cáñamo (que usaba en las escuelas cercanas a Guisando) y algunas veces otra de 60 metros de nailon, 4 mosquetones de aluminio y 2 clavos que tenía mi padre. Posteriormente fui tuve otros 6 mosquetones de hierro que me regalaron, clavos que arrancaba de las paredes de los casillos, que usaban para atar a las caballerías con una argolla grande – que alguna vez me cambiaba Antonio “ El Ardilla” por clavos de marca-, un martillo que me dio el herrero, tacos que me hacía de encina y estribos que hacía de madera con las sillas plegables que se rompían en el bar y cuerdas de persianas. Los primeros piolets que usaba eran del Grupo Gredos, del que soy socio desde ¬¬¬1973. Nos encordábamos con la cuerda al pecho y una vez me regalaron un arnés de pecho, hecho con cuerda de escalada y en un rescate se extravió. Recuerdo que en un viaje de mi padre a Ávila, se presentó en casa con un saco, plumífero, piolet, crampones, casco, jersey, que le entregó la Cruz Roja, para los rescates, y yo alucinaba en colores.

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Julio Blázquez en la vía GAME  a la Punta Tonino Ré.

3.- ¿Ha cambiado mucho la escalada en Galayos desde que empezaste a escalar hasta ahora?

Si ha cambiado bastante, aproximadamente en el 79 se empezó a utilizar los pies de gato, fisureros, empotradores, friends. Se empezó a forzar en libre los pasos que se hacían en artificial y los tiempos en realizar las vías bajaron considerablemente.

4.- Y los escaladores que vienen, ¿se diferencian mucho de los escaladores del siglo pasado?

Creo que no hay mucha diferencia. Las motivaciones siguen siendo las mismas, incluso hay muchos escaladores veteranos que siguen trepando todavía a muy buen nivel.

5.- Qué recuerdos tienes de la labor que hacía tu padre, Macario, en beneficio de la escalada en el Galayar.

Estuvo de guarda en el Victory desde que se hizo hasta los años 80, cuando la ampliación llevo a cargo las obras, y después se arreglaba todos los años.
En el carril, desaguaba el camino, empedraba tramos malos, tenía más de 200 escalones en la zona de la Apretura, que casi todos los años le tocaba reformar, construyó las fuentes del Amanecer y la que posteriormente han puesto su nombre. Realizó numerosos rescates. Y sobre todo yo quisiera recalcar el apoyo, amistad y cariño con que ha tratado a toda la gente de la montaña.

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Los Blázquez casi al completo. Julio, Dani y el abuelo Macario.

6.- Sobre el bar “El Galayar” que ahora regentan tus hijos Dani y Diego, ¿Qué importancia tuvo para los escaladores de Galayos de décadas pasadas?

Al principio sirvió de garaje de motos, ya que los primeros escaladores era el transporte que tenían. Después ha sido como el segundo refugio donde dormían en las Altas Rutas más de cien personas. Y sobre todo era el lugar de reunión antes y después de escalar en Galayos, donde se hacían amigos y se olvidaban los malos rollos.

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El Bar El Galayar – Casa Macario. Daniel Blázquez, Julio Blázquez, Macario Blázquez, Ángel Rituerto, Abel García y David Resino.

7.- Cíta a algunos de los alpinistas que pasaban y pernoctaban en el bar y con los cuales aún mantengas amistad.

Debería citar a miles y seguro me dejaría a alguno. Yo recuerdo de pequeño a la cordada de Teógenes Diaz, Ricardo Rubio, Pepe Foliot, Félix Mendez, Antonio Ayuso y Espías, la cordada del Perro que fuma, las cordadas del GAME, los Underground, la gente del Peñalara, del Alpino, Grupo Gredos… Y ya de más mayor que han sido compañeros de cordada míos en alguna ocasión, Mayayo, Javier Morillo (con el que he compartido cuerda hasta hace unos meses, que desgraciadamente falleció), Los hermanos Tardáguilas, Paco Aguado, Juan Lupión, Manolo Martinez, Marisa Montes, Hermanos Rituerto, David Resino, Emilio Martín, Miguel Ángel Vidal, Carlos Gallego y tantos y tantos otros que sería imposible citar a todos.
También me gustaría hacer mención a la gran labor que hacen los miembros de la Guardia Civil en cuanto a rescate se refiere.

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Julio y Dani en la Aguja Paco Pérez.

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Con Ángel Rituerto en la Aguja Superior de Trocha Palomo.

8.- Se te reconocen aperturas de nuevas vías en Galayos y otras zonas de la sierra, indica cuáles son a las que tienes más cariño.

Me gustan mucho dos vías, que no hace casi nadie, la Vía Apia del Gran Galayo y las Flores del Camino de la Punta Don Servando. Y en otras zonas, tengo un gran cariño al Espolón flamenco de la Lancha la Bóveda, el Espolón sur del Raso y varias vías muy buenas que tengo en La Gallina (Los riscos del Cojo del espaldar). De las más actuales, dará algo que hablar el “Espolón de los Gredenses”, una vía sin tramos de enlace de 560 metros, MD, abierta junto a Resino y Rituerto y que espero que el primero se decida a publicarla.

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Julio Blázquez en el “Espolón Flamenco” de la Lancha de la Bóveda.

9.- Si tuvieras que recomendar algunas vías de Galayos de dificultad moderada ¿Qué rutas crees que no defraudarían a un escalador que nunca escaló en las agujas?.

La verdad que hay muchas vías clásicas de dificultad moderada en El Galayar, pero destacaría: Underground/Malagón y Lucas al Torreón. Mayayo/Del Pozo y Oeste de la Aguja Negra, Gerardo/Rafa a la Amezúa, Cresteo Oeste Pequeño Galayo, Paco Pérez y Malagón ó diedro al Gran Galayo, Cresteo Rivas/ Acuña de la María Luisa al Torreón,
Diedro Ayuso a la Pta Maria Luisa. Malditos a Punta Diaz Rubio, Diedro de la Punta Pilar, Rodolfo Santiago al Capuchino, Espolón Suroeste de las Berroqueras…

“Gredos, exploración alpina en el siglo XXI”

PORTADA CONFERENCIA CAM

Ayer, 3 de febrero de 2016, Gredos se hizo nuevamente presente en el asfalto madrileño, fue en la librería Desnivel, donde en un acto privado organizado por el Club Alpino Madrileño, tuve la oportunidad de mostrar la proyección “Gredos. Exploración alpina en el siglo XXI”, en la cual, se hizo un recorrido por las principales agujas y paredes poco conocidas del Macizo Central de Gredos y donde pudieron verse algunas crestas y vías que se encuentran entre las más largas del Sistema Central como el caso de la “Cresta de los Altares”, con 1450 metros de recorrido o las vías “Espolón de los Gredenses” o “Navegantes”, ambos, trazados sin tramos de enlace que superan los 500 metros de longitud.

La proyección sirvió además para rendir un merecido homenaje a algunos de los pioneros de la exploración del Gredos poco transitado, alpinistas veteranos y otros más jóvenes que aún
se ilusionan con encontrarse una sierra donde la escalada en rigurosa soledad es posible.

Agradezco la asistencia al acto de personas cercanas y admiradas como el caso del aperturista Tino Núñez, los pioneros Javier Arteche y José Antonio “El Químico”, el director de la revista Peñalara, Ángel Pablo Corral, el amigo Ramón Muñoz, así como los amigos del Grupo Gredos de Arenas de San Pedro, Tomás Mesón, Sebastián Alegría y Jesús Enríquez al que agradezco su mano tendida en cuanto a la información que me ha facilitado sobre algunos temas gredenses que son de mi interés.

Agradecer la organización del acto a los responsables del Club Alpino Madrileño y a SOLO CLIMB por toda la ayuda prestada.

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Desde la izquierda: “EL Químico”, Ángel Pablo Corral, Tomás Mesón, Ramón Muñoz, David de Esteban Resino, Sebastián Alegría, Jesús Enríquez y Antonio Javier Arteche.

 

 

 

TIEMPO DE TURRONES… Y A ESPERAR QUE NIEVE

FELICITACIÓN NAVIDAD

Queridos amigos:

Un año más, llega la Navidad, tiempo en el que blog descansa por unos días.

Quería agradecer a todos los lectores, conocidos y desconocidos, el que habitualmente dediquéis unos minutos a pasar por estas páginas que espero sean de utilidad, o al menos proporcionen algún momento de entretenimiento.

Que el tiempo de Navidad, sirva de descanso para todos y que tengamos algo que celebrar, poco o mucho, en compañía de nuestras familias y amigos.

Espero que los Reyes se porten bien con todos y para los que ya estamos entrados en años, con que nos mantengan con un mínimo de salud y con ganas de seguir funcionando será bastante.

Si queda algún rato libre, que disfrutéis de la montaña y si es con nieve… mejor.

Un abrazo para todos.

David.

 

Tomás Mesón… una mirada a las montañas

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Las agujas del Galayar se muestran silenciosas en un día de cielos despejados y ligera brisa.

Con la cámara colgada del cuello y con mirada curiosa, mientras habla, examina cada rincón de las canales y de las agujas, intentando imaginar cuál es el enfoque y la luz adecuados para una nueva toma.

Ya hemos dejado atrás el punto de separación del comienzo de la Apretura y del camino que transita por las “zetas” y de inmediato, me doy cuenta de que no voy por donde siempre, ya que tras su estela, vamos ascendiendo con cierta velocidad a través de una espina rocosa que apunta directamente al Victory… estoy siguiendo los pasos de Tomás… de Tomás Mesón.

Continuamos trepando e interiormente me siento reconfortado al escuchar esa voz pausada y profunda que va enlazando recuerdos de una época en la que las heridas verticales de las torres y agujas de Galayos iban forjando el espíritu de una brillante generación de escaladores arenenses.

Hablamos de Comicci, de las puntas de la Cresta del Amealito, del Risco del Enebro, del visible techo del Tupé y con la sabiduría que da el haber vivido con el enfoque adecuado, lejos, muy lejos de cualquier atisbo de arrogancia, con sencillez y mucha pausa, continua hablando de Galayos y de las montañas con el mismo amor y cercanía que lo haría una persona describiendo al ser al que ama.

Observo a Tomás agarrándose con fuerza en un paso de la pequeña cresta, y le veo entusiasmado midiéndose en una sucesión de movimientos que podría haber evitado por una zona más fácil. No hay duda, su instinto alpino sigue intacto a pesar de que su cuerpo robusto ha perdido las formas y agilidad de épocas pasadas.

Paro un poco y me distancio y sin que él se dé cuenta, le miro con una contenida admiración mientras comparo su actuación con los flashes que nos muestra el mundo alpino actual, un mundo que solo entiende de éxitos, de grados, de eficacia, clasificando a los hombres en función de datos que nos alejan de una dimensión más profunda e infinitamente más pura, aquella que lejos de catalogar, realza la sensibilidad, la perseverancia y el amor puro por las montañas.

Una hora más tarde, tras ascender por unos sistemas de canales distintos a la ruta normal, llegamos a la torreta de La Mira. Al fondo, aún con poca presencia de blancos, vemos las cumbres más elevadas del Circo de Gredos, el Almanzor, la Galana, Cabeza Nevada… y viajando con nuestra imaginación por los alrededores, acabamos hablando de las escaladas de Chilla, de Tejea, y de tantas otras que Tomás me comenta que le hubiera gustado hacer… percibo un fondo de entusiasmo y sin decírselo, comienzo a hacer un ágil repaso de las paredes, crestas o agujas que tengo anotadas en la libreta y que esperan una primera ascensión y evalúo en cuál de ellas gozaría con su escalada.

Hay almas alpinas que continúan hablando con las rocas, con los torrentes y con los hielos… son personas que con el paso de los años fueron fusionándose con las montañas, hasta que su modo de pensar, de actuar y de ser, quedó directamente influenciado por ese vínculo permanente, sólido y atemporal.

Aún sin conocerle, sin haber escuchado nunca su peculiar voz, sin haber escritos que delaten su modo de pensar, hay una manera de conocer la relación íntima de Tomás con las montañas, para ello, habrá que mirar con delicadeza y detenimiento las chorreras heladas de la cara sur del Yelmo, la silueta del desafiante Petit Dru, los muros helados de Gavarnie, los relieves del Mono, La Vela o Punta Acuña, o tantas otras imágenes captadas por su cámara, que hablan sin palabras del amor de un hombre que creció insertado en las montañas.

Gracias Tomás… Gracias Maripi.

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