Tiempo de descanso.

BLOG 2016

Estimados lectores:

Os comunico que durante la temporada 2016/2017, el blog “PARALELO 66”, no va a actualizarse con nuevos contenidos porque estoy elaborando una guía en papel de escaladas del Macizo Central de Gredos que me va a tener ocupado unos cuantos meses.

Si todo fuera bien, “PARALELO 66” retomará su actividad en septiembre de 2017.

Mi correo electrónico por si necesitases contactar conmigo es:

resino72@hotmail.com

Un abrazo.
David de Esteban Resino.

AGUJAS DE CABREROS DE CANDELEDA

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Existen lugares en Gredos que muchos de los que estáis leyendo este artículo es posible que nunca lleguéis a conocer, y sin embargo, han sido rincones que los cabreros, los verdaderos conocedores anónimos de estas montañas ya recorrieron en totalidad en los siglos precedentes. En el conocimiento de la sierra, siempre estaremos por detrás de ellos.

En un lugar mágico de las gargantas del sur, emergen sobre un pequeño circo suspendido y oculto, dos agujas estéticamente perfectas, Debido a su elegancia, su situación alejada, a unas cinco horas desde el inicio de la marcha y su deseo de permanecer en un espacio recóndito de difícil localización, me resulta complicado buscar y ordenar palabras que expliquen el conjunto de emociones surgidas en nuestro encuentro con ellas y posterior escalada.

Escalar las dos Agujas de Cabreros de Candeleda no requiere de otra cosa que amar a Gredos, y hacerlo con tal profundidad que sientas como una necesidad salir de lo habitual y conocido, y que no te importe gastar jornadas buscando hasta perderte en los rincones más alpinos y abruptos que puede ofrecer la sierra, esos rincones donde no hay información, muy alejados, y que solo se descubren cuando movidos por algo semejante a la pasión del primer amor de juventud, enloqueces buscando hasta que surge el encuentro.

Si decidieras ir a verlas y llegaras al collado desde donde se perciben sus esbeltos y seductores cuerpos, escucharás su llamada, y descenderás rumbo hacia ellas, y lo harás en silencio, porque el lugar te lo exigirá. En su base, rodeado de agujas y canales, saborearás la quietud del enclave, extenderás tu mano, tocarás su piel y respirarás el aroma de su perfume perfecto… y sentirás que el largo viaje mereció la pena.

Gredos íntimo..
Gredos Salvaje…
Gredos… ¡Siempre!

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Descansando en el collado norte de “El Sabinal” y en e fondo, sobre un pequeño circo suspendido, emergen dos preciosidades, casi no visibles por no haber contraste, pero cuyo perfil nunca se olvida cuando por primera vez acudes a su base.

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Las Agujas de Cabreros de Candeleda

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En la cumbre de la primera aguja. Foto tomada por Ángel Rituerto.

Agujas de Cabreros de Candeleda. Datos prácticos.
Dedicadas a los cabreros Dori y Marcos.
Primera ascensión: Año 2014. David de Esteban Resino. Ángel Rituerto Marrupe y Samuel Jiménez Jiménez.
Localización: En un circo suspendido donde muere la arista noroeste de “El Sabinal”.
Aproximación estimada: Desde el Santuario de Chilla: 5 horas. Desde la Plataforma de Hoyos del Espino pasando por el Refugio de la Laguna Grande y la Portilla Bermeja: 4 horas y media.
Aguja Marcos (Oeste del grupo). Vía “Notas de Laúd”. D. IV. Escalada en placa expuesta. Microempotradores. Cordino en cumbre sobre puente de roca inestable para ayudar al destrepe. No aconsejable rápel.
Aguja La Dori (Este del grupo). Vía “Trenza Negra”. D.Sup. IV+. Friends y empotradores. Spit y clavo en cumbre para rápel.

 

Risco de las Hoces.”Diedro Verde”. AD.Sup.

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Las Lagunillas, con la cresta del Risco de las Hoces presidiendo el circo.

El Circo de las Lagunillas es sin duda uno de los parajes gredenses más bucólicos y solitarios. El frescor que proporcionan sus aguas permanentes junto a la soledad del paraje, hacen que al igual que otros rincones de la sierra, el motivo principal de una visita no sea solamente escalar, es más bien pasar unos días descansando, y si es con cuerda mejor.

El Risco de las Hoces, con sus dos cumbres, cimera y bajera, tiene como actividad estival más llamativa la llamada “Cresta del Risco de las Hoces”, itinerario que recorre el perfil dentado del risco y que según puede leerse en la guía de M.A. Adrados, J.López y E.Gª Viel, fue recorrido por primera vez el 14 de agosto de 1978 por los abulenses Félix García, José Martín Díaz, José María Martín Maíz y Pablo Muñoz. El croquis de esta cresta puede verse con todo detalle en la Guía de Crestas de Gredos publicada por Raúl Lora en la Editorial Desnivel.

En nuestra estancia hace un par de veranos en el risco, además de repetir el tramo principal de la cresta, trazamos tres itinerarios en los farallones situados en su zona norte terminal, estos fueron “Skógar”, “Zeppelin, los gigantes del cielo” y el que ahora se publica, “Diedro Verde”, el más sencillo de todos y en el que aprenderemos una manera nueva de graduar, el de la escalada mixta… pero en roca y… hierba.

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Un sencillo primer largo de placa en busca del gran y herboso diedro del segundo largo

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Escalando en mixto roca-hierba

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Soledad asegurada a la  hora de escalar.

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DIEDRO VERDE

Canales Oscuras. “Polvo de Estrellas”. MD.Sup.

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El Cuerno del Almanzor a la izquierda, puerta de acceso a las Canales Oscuras desde la Portilla del Crampón. A la derecha la excelente pared oeste de Punta Alegría.

Las Canales Oscuras son un terreno misterioso para muchos y desconocido para la gran mayoría de escaladores gredenses.

Inauguradas para la escalada en roca por Luis Agüero y J.R.Martín con la primera ascensión de lo que ellos llamaron el “Pilar del Purgatorio” en 1983, cuentan en la actualidad con 12 vías reseñadas, mas las tres antiguas existentes en el Cuerno del Almanzor, curiosamente, éstas últimas, rutas cronológicamente abiertas con anterioridad a las primeras escaladas en roca efectuadas en el mismo Almanzor.

Punta Alegría es una cumbre altiva, visible desde la cumbre del Almanzor, pero que solo muestra sus excepcionales fisuras para la escalada cuando tras descender unos minutos por el lado Este del Cuerno, nos situamos bajo su pared Oeste.

La pared cuenta con tres itinerarios de gran belleza, “Sueños Nórdicos”, “Mistral” y este que ahora se publica, “Polvo de Estrellas”, obra de Raúl Lora, Manu San Segundo y David de Esteban Resino.

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Diedro del segundo largo

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Soledad asegurada

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Tramo final de la arista del último largo

POLVO DE ESTRELLAS

“Historias de bellas montañas”, de Ramón Portilla

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Hace tiempo que no tenía en mis manos una lectura moderna con la que realmente disfrutara. Me gustan más los libros paridos desde la vivencia de los acontecimientos, aquellos que cuentan realidades, más agradables o más frías, pero que sirven para hacerse una idea ajustada del transcurrir de los acontecimientos alpinos.

“Historias de bellas montañas”, es una mezcla de historias pasadas y más actuales donde Ramón Portilla nos sumerge en el corazón de algunas de las montañas más estéticas de la tierra, tomando sus palabras, “las que dibujaría un niño, elegantes, esbeltas, de afiladas aristas que cortan las nubes…”

Este fabuloso viaje nos llevará a conocer las gestas de los pioneros en las nortes del Cervino, Eiger, Dru, Piz Badile, Cima grande di Lavaredo y Espolón Walker y donde conoceremos algunos detalles de personajes ilustres que marcaron las más llamativas páginas alpinas de estas montañas de los Alpes, así como las vivencias personales del autor durante las escaladas de esos itinerarios de gran envergadura.

El Monte Kenia en África o los montes Alpamayo, Fitz Roy, Cerro Torre y Aguja Poincenot en la americana Cordillera de los Andes, serán los protagonistas de la parte central del libro, grandes montañas y grande nuevamente el autor, que nos traslada a ellas enlazando datos para ofrecernos una lectura cautivadora y adictiva.

Solo el K2, de entre los ochomiles, entra en la lista preferencial del autor en su particular elección de las más bellas del Himalaya, junto a él, Thalay Sagar, Chogolisa, Shivling, Khan Tengri y su entrañable historia de amor… el Laila Peak…

Si aún no lo has leído, adquiere “Historia de bellas montañas”, te aseguro que ocupará un lugar preferencial en tu biblioteca de montaña.

Cascada “Pie de la Seca”. 2+

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Generalmente cuando se va a la montaña, se tiene una idea predeterminada de lo que se va a hacer, a nosotros a menudo no nos sucede eso, salimos cargados hacia una zona con un plan muy abierto, intentando intuir desde casa lo que a veces no es posible y acabando haciendo lo que la montaña en cada momento va permitiendo que hagamos.

La Canal Seca la recorrí en invierno en dos ocasiones, he de decir que es un rincón gredense encantador. La primera incursión fue hace muchísimos años, no logrando recordar con claridad lo que hice, solo recuerdo que no usé la cuerda con lo cual haría una sencilla ascensión. La segunda fue hace unas temporadas cuando repetí junto a Fernando López Luengos, sin saber que ya estaba hecho, el corredor “La Falsa”, bonito encajonamiento en la parte final de la canal cuya primera ascensión correspondió a Ángel Rituerto, Mónica Moreno, Ana Asensio y Aitor Goyenechea en 2010. Mi tercer acercamiento invernal, se produjo hace unas semanas en compañía de Ángel Rituerto y Tomás Cerdán.

La idea inicial era llegar hasta casi La Mira y comprobar si por el camino encontrábamos algo para escalar, pero al llegar al punto donde la Canal Seca muere, nos topamos con esta escalera helada y como no teníamos tampoco muchas más ganas de andar, ya llevábamos casi dos horas, decidimos quedarnos a hacerla.

Nos contaba Ángel que por ese punto había pasado en varias ocasiones pero no en condiciones de cascada de hielo. Al parecer, cuando nieva con normalidad, cosa cada vez más extraña en la sierra, se suele formar una pala de nieve de diferente inclinación, menor cuanto más cantidad de nieve, pero en este año de precipitaciones casi inexistentes en la vertiente sur, la cascada estaba formada aunque no en las mejores condiciones, pero si al menos para escalarla.

Como Rituerto se marchaba para Rjukan unos días después, le cedimos la cascada para que fuera de primero y entrenase un poco, gesto de cortesía del cual ahora me arrepiento, porque Ángel se hartó de pinchar en Noruega y el que suscribe, ha pasado sus fines de semana de invierno especializado en las “aperturas”… pero no en aperturas de escalada sino “abriendo” sobres de “frenadol”, mantita en las piernas y pies junto al brasero.

CANAL PIE DE LA SECA

JULIO BLÁZQUEZ… UN HOMBRE DE GALAYOS.

Julio Blázquez

Es frecuente, que debido a esta vida de transcurrir rápido, nuestras visitas a Galayos sean fugaces, dedicando solo el tiempo necesario para llegar al Nogal del Barranco, ascender por el carril y aprovechar el día haciendo un par de vías que nos dejen satisfechos antes de llegar nuevamente a nuestro lugar de residencia para cenar.

En Guisando, pueblo adorable y coqueto, puerta de acceso al rincón mágico de agujas imponentes llamado Galayos, vive Julio Blázquez junto a su familia. Julio es hijo del querido, conocido y respetado Macario Blázquez y padre de uno de los más activos escaladores actuales de Galayos, Daniel Blázquez.

Julio, en sus tiempos libres, no pierde ocasión de escalar, bien en Galayos, en El Torozo o en Villarejo, y aunque ya va notando alguna limitación propia de la edad, continúa escalando con agilidad y sobre todo, disfrutando de los amigos de montaña que a lo largo de los años ha conseguido cuidar.

Hombre de montaña, en su sentido más amplio, es frecuente verle por las tardes llegar con una carga de leña que servirá para alimentar en invierno la chimenea del salón del bar, o con alguna cesta de castañas en otoño o de cerezas en verano, si no es con algún cajón de verdura de la huerta que tiene en la zona alta del pueblo.

Al conocerle, te darás cuenta de que Julio es una persona de conversación amena y trato fácil. Siempre tendrá una sonrisa amigable para aquel con quien por primera vez entable conversación y es que hay gentes de montaña que cuando les miras por primera vez a los ojos ya sabes que siempre te sentirás acogido por ellos y Julio pertenece a ese grupo.

Si tienes ocasión de ir a Galayos a escalar, prevé un rato para acudir por la tarde noche al Bar El Galayar – Casa Macario, de Guisando, sin darte cuenta, estarás entrando en el local que han visitado todos los grandes nombres de la escalada castellana, un espacio lleno de historia, imprescindible para conocer cuáles fueron los pasos que siguieron los escaladores de décadas pasadas y donde se custodian croquis tanto de Galayos como de otras paredes remotas de la sierra.

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1.- Háblanos de cómo te iniciaste en el mundo de la montaña.

Mis primeras incursiones en la montaña, las realicé a la edad de seis años, acompañado de mi padre, el cual subía a Galayos para efectuar arreglos en el refugio Victory, del que era guarda. Después empecé a subir con amigos suyos, como Fernando Sobrino, Félix Nieto, gente del Grupo Gredos y otros. Comencé a escalar con el grupo de los Underground y después con numerosos amigos y compañeros de cordada.

2.- Sobre el material de escalada que usaste en tus inicios, de qué medios disponías:

Tenía una cuerda de 30 metros de cáñamo (que usaba en las escuelas cercanas a Guisando) y algunas veces otra de 60 metros de nailon, 4 mosquetones de aluminio y 2 clavos que tenía mi padre. Posteriormente fui tuve otros 6 mosquetones de hierro que me regalaron, clavos que arrancaba de las paredes de los casillos, que usaban para atar a las caballerías con una argolla grande – que alguna vez me cambiaba Antonio “ El Ardilla” por clavos de marca-, un martillo que me dio el herrero, tacos que me hacía de encina y estribos que hacía de madera con las sillas plegables que se rompían en el bar y cuerdas de persianas. Los primeros piolets que usaba eran del Grupo Gredos, del que soy socio desde ¬¬¬1973. Nos encordábamos con la cuerda al pecho y una vez me regalaron un arnés de pecho, hecho con cuerda de escalada y en un rescate se extravió. Recuerdo que en un viaje de mi padre a Ávila, se presentó en casa con un saco, plumífero, piolet, crampones, casco, jersey, que le entregó la Cruz Roja, para los rescates, y yo alucinaba en colores.

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Julio Blázquez en la vía GAME  a la Punta Tonino Ré.

3.- ¿Ha cambiado mucho la escalada en Galayos desde que empezaste a escalar hasta ahora?

Si ha cambiado bastante, aproximadamente en el 79 se empezó a utilizar los pies de gato, fisureros, empotradores, friends. Se empezó a forzar en libre los pasos que se hacían en artificial y los tiempos en realizar las vías bajaron considerablemente.

4.- Y los escaladores que vienen, ¿se diferencian mucho de los escaladores del siglo pasado?

Creo que no hay mucha diferencia. Las motivaciones siguen siendo las mismas, incluso hay muchos escaladores veteranos que siguen trepando todavía a muy buen nivel.

5.- Qué recuerdos tienes de la labor que hacía tu padre, Macario, en beneficio de la escalada en el Galayar.

Estuvo de guarda en el Victory desde que se hizo hasta los años 80, cuando la ampliación llevo a cargo las obras, y después se arreglaba todos los años.
En el carril, desaguaba el camino, empedraba tramos malos, tenía más de 200 escalones en la zona de la Apretura, que casi todos los años le tocaba reformar, construyó las fuentes del Amanecer y la que posteriormente han puesto su nombre. Realizó numerosos rescates. Y sobre todo yo quisiera recalcar el apoyo, amistad y cariño con que ha tratado a toda la gente de la montaña.

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Los Blázquez casi al completo. Julio, Dani y el abuelo Macario.

6.- Sobre el bar “El Galayar” que ahora regentan tus hijos Dani y Diego, ¿Qué importancia tuvo para los escaladores de Galayos de décadas pasadas?

Al principio sirvió de garaje de motos, ya que los primeros escaladores era el transporte que tenían. Después ha sido como el segundo refugio donde dormían en las Altas Rutas más de cien personas. Y sobre todo era el lugar de reunión antes y después de escalar en Galayos, donde se hacían amigos y se olvidaban los malos rollos.

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El Bar El Galayar – Casa Macario. Daniel Blázquez, Julio Blázquez, Macario Blázquez, Ángel Rituerto, Abel García y David Resino.

7.- Cíta a algunos de los alpinistas que pasaban y pernoctaban en el bar y con los cuales aún mantengas amistad.

Debería citar a miles y seguro me dejaría a alguno. Yo recuerdo de pequeño a la cordada de Teógenes Diaz, Ricardo Rubio, Pepe Foliot, Félix Mendez, Antonio Ayuso y Espías, la cordada del Perro que fuma, las cordadas del GAME, los Underground, la gente del Peñalara, del Alpino, Grupo Gredos… Y ya de más mayor que han sido compañeros de cordada míos en alguna ocasión, Mayayo, Javier Morillo (con el que he compartido cuerda hasta hace unos meses, que desgraciadamente falleció), Los hermanos Tardáguilas, Paco Aguado, Juan Lupión, Manolo Martinez, Marisa Montes, Hermanos Rituerto, David Resino, Emilio Martín, Miguel Ángel Vidal, Carlos Gallego y tantos y tantos otros que sería imposible citar a todos.
También me gustaría hacer mención a la gran labor que hacen los miembros de la Guardia Civil en cuanto a rescate se refiere.

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Julio y Dani en la Aguja Paco Pérez.

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Con Ángel Rituerto en la Aguja Superior de Trocha Palomo.

8.- Se te reconocen aperturas de nuevas vías en Galayos y otras zonas de la sierra, indica cuáles son a las que tienes más cariño.

Me gustan mucho dos vías, que no hace casi nadie, la Vía Apia del Gran Galayo y las Flores del Camino de la Punta Don Servando. Y en otras zonas, tengo un gran cariño al Espolón flamenco de la Lancha la Bóveda, el Espolón sur del Raso y varias vías muy buenas que tengo en La Gallina (Los riscos del Cojo del espaldar). De las más actuales, dará algo que hablar el “Espolón de los Gredenses”, una vía sin tramos de enlace de 560 metros, MD, abierta junto a Resino y Rituerto y que espero que el primero se decida a publicarla.

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Julio Blázquez en el “Espolón Flamenco” de la Lancha de la Bóveda.

9.- Si tuvieras que recomendar algunas vías de Galayos de dificultad moderada ¿Qué rutas crees que no defraudarían a un escalador que nunca escaló en las agujas?.

La verdad que hay muchas vías clásicas de dificultad moderada en El Galayar, pero destacaría: Underground/Malagón y Lucas al Torreón. Mayayo/Del Pozo y Oeste de la Aguja Negra, Gerardo/Rafa a la Amezúa, Cresteo Oeste Pequeño Galayo, Paco Pérez y Malagón ó diedro al Gran Galayo, Cresteo Rivas/ Acuña de la María Luisa al Torreón,
Diedro Ayuso a la Pta Maria Luisa. Malditos a Punta Diaz Rubio, Diedro de la Punta Pilar, Rodolfo Santiago al Capuchino, Espolón Suroeste de las Berroqueras…