Trío “La varita”

Con la llegada del nuevo año, aparte de los fríos y las nieves en las montañas, las olivas van finalizando su ciclo productivo anual, ofreciendo un fruto maduro que hay que recoger.

Con el paso de los inviernos, las viejas varas de sauce, guardadas en la “Casilla del canuto”, poco a poco han ido desgastándose o rompiéndose perdiendo efectividad, hasta tal punto que este año, tuve que pedir una prestada a mi vecino Pablo, el pastor, con tan mala suerte que Miryam se cargó la punta de un mal golpe.

Ante la obligación moral de reponer lo prestado, pedí auxilio a Abel, el de Guisando,  y a los pocos días me llamó diciendo que su padre me regalaba cinco varas de castaño que había cortado hacía pocos días.

Todos los días que vamos a la sierra, siempre surge algún “chismorreo”  con el que nos reímos un buen rato…

Ese día, no sé si fue por el viento o por el frío, estábamos algo alterados y se desencadenó en nosotros ese mecanismo infantil de querer saber más que el otro sobre algún tema, de aparentar ser un poco más listo que el vecino, a veces incluso diciendo cosas que ni te las crees… y el tema del día fue “La varea”.

Según caminábamos se nos iba “calentando el pico” y ya empezamos a “desvariar” un poco. Se oyeron cosas como las siguientes:

“Las mejores varas son las de castaño, cortadas antes de que acabe el año”…

¿Has vareado alguna vez con una vara de “zurriago”? pues claro que no porque esa solo se utiliza para varear bellotas de las encinas…

“Las varas de castaño, una vez cortadas hay que quemarlas un poco, sanearlas y atarlas a un mástil para que no se curven”…

“Como tengas tanta habilidad para varear como para colocar los friends, seguro que le das una paliza a la oliva. Un buen vareador no castiga la oliva, debe varear peinando las ramas para no rasgar las cruces”…

“Una vara con acabado fino permite varear vibrando la punta y tirando el fruto sin romper los tallos distales”…

Estas y otras ideas se escuchaban de unos y de otros, poniendo énfasis en hablar con aplomo, como para dar por bueno el comentario.

Uno del grupo, ya no recuerdo quien fue, pero sí recuerdo que ya se había quedado sin argumentos para continuar alimentando su ego, comentó:

“Siempre se me ha dado mejor varear que escalar. Vareando he llegado a ser un virtuoso”…

Carcajada general…despiporre absoluto… dolor de costillas de tanto reir…

Al final, no sé si por el mal día que hacía o porque nos habíamos quedado sin fuerzas de tanto reír, no llegamos donde queríamos, pero el trío “La varita” encontró un pequeño espacio donde disfrutar nuevamente.

la vara

Ángel en la entrada del corredor.

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Llegando al punto donde montamos una reunión, no tanto por la inclinación que no era mucha, más bien por la dureza de la nieve y algo de “mieditis” que nos entró de no saber qué había más arriba.

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En la parte final de la pala.

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LA VARITA

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6 pensamientos en “Trío “La varita”

  1. Lo de varear aceitunas creo que el mejor sin duda sera Ángel, no por nada, solo por edad. Me hubiera gustado estar con vosotros pero como sabe Ángel, tuve compromisos con el grupo. El corredor parece muy bonito. Ya lo haré un día con Ángel. Un abrazo, nos vemos pronto.

    • Hola Juan.
      Una pena que no pudieras venir porque como siempre, lo pasamos muy bien. Además, nos hubiera hecho falta un mediador para poner paz en la discusión.
      Enhorabuena por la actividad que haces con el grupo, que ya me he enterado de que o Juan “tira del carro” o cuesta trabajo que la gente se movilice…
      Un abrazo y nos vemos pronto en cualquier actividad.

    • Hola Nicolás.
      Pués llevas razón, las aceitunas, a recogerlas sin mantas, como ya hicieran nuestros abuelos.
      Como ves, compartimos la afición de visitar sitios “diferentes” de la sierra. Espero que cualquier día podamos coincidir para pasar un buen rato juntos.
      Un abrazo.
      David.

    • Hola Abel.
      Tu duda está resuelta. Salvo que Ángel guarde algún secreto, el “virtuoso” de la restauración sin duda eres tú.
      Muchas gracias por los “caldos” de altura que llevas preparados, son un bálsamo para el estómago en días de frío.
      Nos veremos en Navaluenga, pero… ¿para escalar o por algún negocio que te ha salido allí?.
      Un abrazo.

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